Accidente de tráfico con niebla: ¿cómo puedo reclamar una indemnización por los daños y perjuicios?

Si tienes la mala suerte de sufrir un accidente de tráfico con niebla, vas a tener problemas para reclamar una indemnización.

Estamos en la época del año más peligrosa para sufrir un siniestro por las malas condiciones atmosféricas.

La lluvia, la nieve o la niebla, son factores de riesgo en la conducción frente a los que no siempre sabemos cómo actuar.

En esos días, extremar la precaución al volante es imprescindible para evitar sustos y percances.

Aun así, muchos conductores desconocen no solo cómo actuar si se ven involucrados en un accidente de tráfico con niebla, sino también qué tienen que hacer si sufren daños que hay que reclamar en una indemnización.

Si eres víctima de un siniestro de este tipo, vas a necesitar ayuda legal.

✔Primero, para informarte sobre qué debes hacer.

✔Segundo, para defenderte frente a una negativa de la compañía de seguros de turno a indemnizarte.

✔Tercero, para saber qué puedes reclamar y valorar tus daños.

Si es tu caso, en Abogados Lesiones podemos ayudarte.

Por qué un accidente de tráfico con niebla implica varios problemas

Es posible que nunca te hayas parado a pensar por qué es complicado reclamar una indemnización derivada de un accidente de tráfico con niebla.

La niebla es un fenómeno atmosférico que se caracteriza por la existencia de nubes muy bajas, que suelen encontrase muy cerca o a ras del suelo.

Su principal inconveniente es la falta de visibilidad, que te impide ver con claridad los vehículos que tienes delante o detrás de ti.

Esto puede provocar un accidente donde seas el único involucrado (por ejemplo, si te sales de la carretera), o un siniestro donde se vean involucrados dos o más vehículos (por ejemplo, el clásico alcance en cadena o colisión múltiple).

¿Qué problemas puedes encontrarte en este tipo de accidentes?

➡️Que tú seas el único culpable (el ejemplo de la salida de la vía), en cuyo caso no puedes reclamar indemnización alguna.

➡️Que seas culpable en parte (la famosa concurrencia de culpas), en cuyo caso te vas a encontrar, de momento, con un NO de la aseguradora de turno a indemnizarte.

➡️Que no tengas la culpa, pero por la dinámica del accidente sea complicado determinar quién es responsable y a quién hay que reclamar (las colisiones múltiples).

La culpa en un accidente con niebla: cómo te afecta en una reclamación de daños

Si lees habitualmente nuestro blog, conoces ya la importancia del factor culpa cuando vas a reclamar una indemnización por un siniestro.

Si la culpa no está clara o no está acreditada, no puedes reclamar, o la reclamación se te va a poner muy cuesta arriba.

Está claro que si eres culpable no puedes reclamar indemnización alguna.

Por ejemplo, eres tú quien colisiona en la parte trasera del vehículo que circula delante tuya y lo justificas diciendo que no tenías visibilidad por la niebla.

En este caso eres culpable, porque la niebla te obliga a extremar las medidas de precaución para evitar situaciones de riesgo.

Otro ejemplo es cuando circulas a velocidad inadecuada con niebla y colisionas con otro vehículo porque no tienes margen de frenado a causa de la mala visibilidad.

La culpa también es tuya, y no podrás reclamar tus daños, pero tu compañía de seguros SÍ tendrá que indemnizar a las víctimas del siniestro que has provocado.

Ahora bien… ¿qué ocurre cuando no eres culpable, pero la aseguradora te responsabiliza a ti?

Esta situación es muy habitual en los accidentes de tráfico con niebla.

La falta de visibilidad provoca muchos alcances traseros, que, en principio, serían los menos complejos de reclamar.

El problema viene cuando hay más de dos vehículos involucrados en el siniestro.

Cuantos más sean, peor.

En estos casos, hay varias compañías de seguros involucradas.

Y esto significa que cada una de ellas intentará evitar tener que indemnizar, echando la culpa a cualquiera de las demás.

Si sumas mala visibilidad, varios vehículos, y diferentes impactos simultáneos, la polémica está servida:

¿Quién ha golpeado primero a quién?

¿A qué compañía reclamo?

¿Qué hago si tengo daños delante y detrás de mi vehículo porque me han impactado por detrás y yo he dado al de delante?

¿Qué ocurre si te golpean a ti al frenar de forma brusca para evitar golpear al vehículo que va delante tuyo?

¿Y si recibes varios impactos consecutivos por varios vehículos que circulan detrás de ti?

Esto es, como poco, lo que vas a pensar tras un accidente de tráfico con niebla.

Nuestra recomendación: no esperes para buscar ayuda legal para que un abogado te diga, desde el primer momento, qué debes hacer para reclamar tu indemnización.

Incluso si aparentemente tienes la culpa.

Muchos siniestros no se reclaman porque la víctima piensa que es responsable, cuando no es así.

Qué debes hacer para evitar un accidente de tráfico con niebla

Aunque la niebla es un factor de riesgo en la conducción y todos lo sabemos, muchos conductores no saben cómo actuar para evitar estos accidentes.

La niebla reduce la visibilidad y el pavimento queda húmedo, lo que propicia que puedas perder el control de tu vehículo y salirte de la carretera o impactar con otros vehículos.

Esto es lo que debes tener en cuenta para evitar, en la medida de lo posible, sufrir un accidente de tráfico con niebla:

Aumentar la distancia de seguridad con el vehículo que te precede, evitando maniobras bruscas, aunque es bueno que no le pierdas de vista para ayudarte a circular.

Utilizar las luces antiniebla o las de cruce para ser más visibles, evitando las largas, que pueden deslumbrar a otros conductores.

Evitar los cambios bruscos de un carril a otro, señalizando siempre y con tiempo cualquier maniobra o movimiento que hagas y respetando las señales de tráfico.

Moderar tu velocidad, y adaptarla a las circunstancias de la conducción, evitando los adelantamientos en la medida de lo posible, y siempre si no tienes la visibilidad adecuada.

No perder de vista la línea continua de tu lado derecho, que puede servirte como punto de referencia en la conducción con niebla.

Evitar detenerte en la carretera, salvo que la niebla sea tan densa que no se pueda circular, en cuyo caso debes hacerlo en un lugar donde te vean y que no suponga un peligro para el resto de conductores.

Mantener en todo momento tu concentración y tranquilidad al volante: perder la calma porque te resulte estresante la conducción con niebla puede generar situaciones de máximo riesgo.

No olvides que es mejor no circular cuando sabes que vas a tener niebla espesa, y consultar el estado de las carreteras cuando hay riesgos por factores atmosféricos.

He tenido un accidente de tráfico con niebla: ¿qué hago?

En muchas ocasiones, por mucho cuidado que tengas puedes sufrir un accidente de tráfico con niebla.

Si es así, no debes perder la calma: los primeros momentos tras el siniestro son claves si luego tienes que reclamar una indemnización.

De hecho, no actuar bien en los momentos iniciales puede determinar el fracaso de una futura reclamación.

¿Qué tienes que hacer?

➡️Avisar a la Policía o la Guardia Civil, y no moverte del lugar del siniestro hasta que lleguen.

En cualquier siniestro controvertido, un Atestado o Parte de Accidente puede ser la prueba que necesitas para acreditar cómo se ha producido y quién tiene la culpa.

Esto es especialmente importante cuando la niebla provoca una colisión en cadena, porque hay varios vehículos y varias compañías involucradas, y siempre hay problemas para saber quién ha golpeado a quien.

Asegúrate de dar tu versión de los hechos a los agentes, y si tus lesiones son graves y te evacúan del lugar, acude a prestar declaración en cuanto te sea posible.

➡️Siempre que puedas, firma uno o varios partes amistosos con los contrarios.

¿Por qué decimos uno o varios?

Es fundamental que, si recibes más de un impacto, firmes partes amistosos con todos los vehículos involucrados.

Esto puede ahorrarte muchos quebraderos de cabeza si tienes daños materiales en la parte delantera y trasera, porque te han golpeado por detrás y lanzado contra el vehículo que te precedía.

En estos casos firma un parte con el vehículo que te colisiona por detrás y otro con el vehículo al que tú has golpeado a consecuencia del primer impacto.

La culpa aquí es siempre del coche que te da por detrás, que tiene que hacerse cargo de pagar tus lesiones y daños y los del vehículo al que tú has colisionado.

Asegúrate, firmes los partes amistosos que firmes, de hacerlo bien: que quede clara la culpa del contrario, que figuren los datos del conductor, la fecha, hora y lugar del accidente, las aseguradoras, indicando si sientes cualquier molestia que hay víctimas.

➡️Saca fotos del lugar y de los vehículos involucrados.

Aunque la tendencia, sobre todo en un accidente en cadena, es mover los vehículos para no congestionar la circulación, las fotos pueden ayudarte a determinar la culpa.

Intenta sacer fotos del lugar, pero también de la posición de unos y otros tras el siniestro, y los daños materiales sufridos por todos ellos.

En casos especialmente complejos, la ayuda de un perito reconstructor de accidentes puede ser clave cuando la aseguradora discute la culpa.

➡️ Los testigos son tus aliados para demostrar la responsabilidad

Siempre que puedas, debes tomar datos de testigos presenciales del accidente, aunque sean otros conductores involucrados.

De la misma forma, tú puedes ayudar a otros conductores con tu testimonio.

La versión de los hechos de un testigo puede ser fundamental cuando una compañía de seguros te discute la culpa.

Pídeles sus datos personales, dirección y teléfono, y siempre que sea posible, indica a los agentes de la autoridad que recojan ese testimonio en el Atestado, para mayor fiabilidad.

➡️ La primera asistencia médica es clave en tu reclamación

Puedes tener lesiones más leves o más graves, pero es fundamental, por Ley, que antes de las 72 horas posteriores al siniestro hayas recibido la primera asistencia médica por tus lesiones.

Es conveniente que, siempre que puedas, avises a los servicios de emergencia para que te hagan esa primera asistencia en el mismo lugar del accidente.

Si tus lesiones no son de gravedad, tienes que acudir al Hospital más cercano de inmediato para recibir la primera valoración médica, y siempre antes de las 72 horas.

Recuerda que, en siniestros más leves, puede que no sientas dolores fuertes iniciales, y decidas guardar reposo unos días en lugar de acudir al médico.

Esto es un ERROR.

Aunque tus molestias sean leves al principio, los dolores más intensos suelen surgir en las siguientes 24-48 horas, por lo que NUNCA debes dejar de acudir al médico lo antes posible.

Si no lo haces dentro del plazo de las 72 horas posteriores al siniestro, te quedas sin indemnización.

➡️ Ponte en contacto cuanto antes con un abogado experto en accidentes de tráfico

Sabemos que hay multitud de detalles que a cualquier persona que no ha sido nunca víctima de un siniestro se le pueden escapar, y que pueden ser determinantes en una reclamación.

De la misma forma, no tener la información necesaria para actuar bien en los días posteriores al accidente pueden llevarte a cometer un error u omisión que te perjudique a la hora de reclamar a la aseguradora.

Cómo se reclama un accidente de tráfico con niebla: la vía amistosa o la judicial

Como la mayoría de siniestros derivados de una colisión por niebla suelen ser controvertidos, es muy fácil que te veas obligado a reclamar en vía judicial.

No obstante, los casos más sencillos podrían resolverse en vía amistosa, pero siempre con ayuda legal especializada.

Por ejemplo, te dan un golpe por detrás a consecuencia de la falta de visibilidad por la niebla.

Como en una colisión trasera la culpa es siempre de quien golpea por detrás, la parte de la culpa no tendrías problema en acreditarla (aunque siempre hay excepciones).

En estos casos es más fácil obtener un acuerdo amistoso con la compañía, siempre que valore bien tus lesiones y te haga una oferta adecuada.

Precisamente esa es la dificultad de estos casos porque las compañías valoran siempre a la baja tus daños, y tú no sabes qué puedes reclamar o cómo se aplica el Baremo de Tráfico para cuantificar la indemnización.

Aquí tu abogado puede conseguir el acuerdo, pero si la oferta de pago que te hacen no se corresponde con los daños que has tenido, tendrás que acudir a la vía judicial.

Quitando estos casos, en el resto de los supuestos de accidente de tráfico con niebla, te van a discutir tanto la responsabilidad como la entidad de tus daños.

Y eso implica un procedimiento judicial.

Cada caso es diferente, y no se puede generalizar, porque en función de la dinámica del siniestro, y las pruebas que tengas (testigos, Atestado, fotos), será viable o no la reclamación.

En accidentes especialmente complejos, como puede ser una colisión múltiple con muchos vehículos involucrados, la cosa se complica mucho más.

En estos casos es fácil que una misma compañía asegure varios de los vehículos intervinientes, lo que supone un obstáculo mayor, porque tendría que pagar más indemnizaciones.

En cualquier caso, necesitas ayuda legal tanto para intentar acuerdo amistoso como para reclamar judicialmente.

Tu abogado es quien mejor va a orientarte, según como hayan ocurrido los hechos, sobre la viabilidad de la reclamación y las opciones que tienes para que te paguen la indemnización.

Qué puedes reclamar en un accidente de tráfico con niebla

Como en cualquier siniestro, puedes reclamar, según indica el Baremo de Tráfico, tus daños materiales, los personales, y el perjuicio patrimonial, que se divide el lucro cesante y daño emergente.

No es igual un accidente de tráfico con niebla seas víctima como conductor de un vehículo, que circular en moto, en bici (en travesías urbanas es habitual), o seas víctima de un atropello por culpa de la niebla.

Los peatones están especialmente desprotegidos y las lesiones suelen ser mucho más graves: imagina que hay niebla en tu ciudad, es de noche, cruzas un paso de peatones y te atropellan.

En núcleos urbanos es muy común a primera hora de la mañana o última de la tarde, cuando la niebla suele ser más espesa.

Estos siniestros también afectan a ciclistas en vías urbanas.

En cuanto a los motoristas, están también más expuestos a sufrir lesiones mayores en cualquier accidente, y por causa de la niebla también.

Sea cual sea tu caso, si sufres daños materiales tienes derecho a que te los reparen o te paguen el siniestro, si no es viable la reparación porque supera el valor venal.

Aparte, reclamas también como daños materiales cualquier objeto que llevaras en el momento del siniestro y que haya sido dañado.

Los más comunes son daños en gafas, móviles, o el casco e indumentaria de motoristas y ciclistas.

Los daños personales que reclamas son tus lesiones, la parte más controvertida de la indemnización.

Si tus lesiones son más leves (por ejemplo, el típico esguince cervical), la aseguradora te va a poner pegas aplicando el artículo 135 del Baremo, que pone requisitos para pagar este tipo de daños.

Si son más graves, las compañías los minimizan, porque el objetivo es pagarte lo menos posible.

En todos los casos tienes que reclamar el tiempo que has tardado en curarte, que se cuenta desde la fecha del siniestro hasta que te dan el alta médica.

El valor de cada día es diferente según hayas necesitado ingreso en UCI, hospitalización, hayas estado de baja laboral o incapacitado para las actividades de tu día a día o solo hayas tenido periodo de curación compatible con tu vida normal.

El problema surge con la valoración de las secuelas y otros factores de corrección que establece el Baremo.

Las secuelas pueden ser funcionales o estéticas, y se valoran por puntos y en función de tu edad a fecha del accidente.

¿Qué ocurre?

Que las aseguradoras o bien no las incluyen en la oferta de pago, o si lo hacen, las valoran muy a la baja, porque cada punto vale dinero: cuantos menos puntos, menos indemnización.

El Baremo establece otros factores de corrección, relacionados con lesiones más graves, que hay que conocer para poder valorar e incluir en la indemnización.

La inmensa mayoría de ofertas por lesiones están incompletas, por eso es necesario que te asesore un abogado experto en accidentes, que valore si es o no correcta y te reclame lo que no quiere pagarte la aseguradora.

En cuanto al perjuicio patrimonial, las compañías también ponen trabas para pagarlo, por eso tiene que estar muy bien acreditado.

Por un lago reclamas el lucro cesante, que serían las pérdidas económicas o las ganancias que no has obtenido por culpa del siniestro.

Imagina que eres taxista y tu vehículo tiene que estar el taller, y ese tiempo no puedes trabajar.

O, por ejemplo, por estar de baja laboral a consecuencia del accidente, dejas de cobrar unas comisiones o tu nómina se ve reducida.

Todo ello es lucro cesante y debes reclamarlo, pero hay que demostrarlo muy bien con la documentación que te indique tu abogado.

En cuanto al daño emergente, comprende todos esos gastos que has tenido derivados directamente del siniestro.

Pueden ser médicos (farmacia, pruebas diagnósticas, rehabilitación) o de otro tipo, como los de desplazamiento al Hospital.

Aquí también es necesario que los acredites muy bien para que la compañía te los pague.

¿Te ha quedado alguna duda?

¿Te has visto involucrado en un accidente de tráfico con niebla, tienes que reclamar indemnización por tus lesiones y daños y no sabes por dónde empezar?

¿La compañía de seguros te deniega el pago porque te considera culpable?

Desde hace más de 20 años ayudamos a víctimas como tú y sabemos lo importante que es el asesoramiento y la información legal para que te paguen la indemnización que te corresponde.

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