Indemnización por daño emergente en accidente de tráfico: qué es y cómo se calcula

Autor: Raul Garcia

Muchas víctimas de un siniestro tienen que reclamar indemnización por daño emergente en el accidente de tráfico.

Es muy posible que este concepto te suene, pero no sepas en qué consiste y cómo se calcula.

Uno de los problemas que vas a tener es que, por lo general, las compañías de seguros no pagan estos perjuicios por las buenas.

Es más, por muy justificados que estén, suelen poner pegas para reconocerlos y abonarlos.

Puede haber daño emergente para reclamar tanto en un siniestro leve como en uno grave, pero en este último caso las cuantías pueden suponer miles de euros para reclamar.

En este artículo te explicamos qué es, cómo se demuestra y se reclama, y qué tipo de gastos puedes incluir en esta parte de tu reclamación.

Conocemos los obstáculos que te vas a encontrar para reclamar el daño emergente, y como abogados expertos en accidentes de tráfico hemos reclamado en muchas ocasiones este concepto.

No olvides que puedes reclamar tu accidente de tráfico con ayuda legal gratuita beneficiándote de la defensa jurídica de tu póliza, y de esta forma garantizar que se reclama la totalidad de la indemnización que te corresponde.

Qué es la indemnización por daño emergente en un accidente de tráfico: el perjuicio patrimonial

Dentro de una indemnización por un siniestro puedes reclamar lo que se denomina en el Baremo de Tráfico el “perjuicio patrimonial”.

Como su nombre indica, se trata de todos aquellos gastos económicos, pérdidas patrimoniales o ganancias que no has obtenido por culpa del accidente.

Esta partida está relacionada con el espíritu de la Ley de que la víctima debe ser indemnizada completamente, es decir, por todo lo que haya sufrido o perdido a consecuencia del siniestro.

Esto significa que, si tú pierdes dinero, o tienes unos gastos directamente relacionados con el siniestro, tienes derecho a reclamarlos.

Esta es la teoría, porque en la práctica, son pocas las veces que una aseguradora acepta de buen grado pagar el perjuicio patrimonial.

El requisito fundamental para reclamar esta parte de la indemnización es que exista una relación de causalidad entre el accidente y esa pérdida económica o gasto que has tenido.

 

Dicho de otro modo, el siniestro ha provocado ese perjuicio patrimonial.

Esto que parece sencillo se complica en numerosas ocasiones.

Por ejemplo, es muy habitual que la aseguradora de turno te diga que ese gasto no era necesario, o que no estaba prescrito por un médico.

Así ocurre si te haces una resonancia magnética por privado porque quieres saber el alcance de tu lesión, pero no tienes la prescripción de un médico indicando que necesitas esa prueba.

O, por ejemplo, si coges taxis para ir a rehabilitación porque no puedes conducir, pero la compañía te dice que podías ir en transporte público que es más barato.

Cuando esto pasa no te reconocen estos gastos en su oferta motivada.

Por eso es tan importante saber cómo justificarlo y demostrarlo con los documentos necesarios, y no se trata sólo de aportar una factura sin más, como vamos a ver.

Daño emergente y lucro cesante: diferencias

Dentro el perjuicio patrimonial el Baremo distingue dos conceptos diferentes: el lucro cesante y el daño emergente.

A menudo se confunden, pero no tienen nada que ver salvo que en ambos casos te suponen un perjuicio económico.

➯El lucro cesante en un accidente de tráfico se refiere a pérdidas económicas o ganancias que dejas de obtener por culpa del siniestro.

Tienen que estar relacionadas con el siniestro directamente, y poder cuantificarse en una cantidad concreta, que es lo que se reclama en la indemnización.

Un ejemplo sería si no te pagan un bonus o una comisión en tu empresa porque has estado de baja laboral por las lesiones del accidente, y lo habrías ganado de no haber estado de baja.

Otro ejemplo muy habitual es el de los taxistas, que viven de trabajar con su taxi, y si no pueden hacerlo por las lesiones o porque el taxi está en el taller pierden ingresos.

➯El daño emergente, sin embargo, se refiere a gastos que te supone el accidente, y que no habrías tenido de no ser por el siniestro.

También tiene que haber relación causal y también deben demostrarse con documentos, facturas o informes, como ahora veremos.

El daño emergente puede ser una consecuencia directa del accidente o posterior a su ocurrencia.

  • Sería directa, por ejemplo, si se deteriora el equipaje que llevabas en el coche por el siniestro, o se te rompen en el momento del mismo unas gafas o un ordenador que tenías en tu vehículo.
  • Sería posterior si, por ejemplo, tienes que acudir a un especialista médico y pagarle para que valore una lesión concreta que has tenido.

Recuerda que no todos los accidentes generan perjuicio patrimonial, es decir, este concepto se reclama sólo si se cumple si existe ese daño, hay relación causal y puede demostrarse.

Cómo se reclama la indemnización por daño emergente en un accidente de tráfico

Como cualquier concepto reclamable en una indemnización por accidente, la prueba de su existencia es fundamental.

Y demostrarlo es cosa tuya.

Muchas víctimas no reclaman daño emergente porque no saben lo que es, y tampoco cómo acreditarlo para que lo pague la aseguradora.

Esto puede suponer perder mucho dinero, sobre todo cuando no conoces todo lo que puede incluirse en esta parte de la reclamación.

Para hacerlo necesitas a un abogado especialista en accidentes de tráfico que te informe sobre todos los perjuicios que puedes incluir en el daño emergente y cómo tienes que demostrarlos.

Por ejemplo, si tienes que comprar en la farmacia un collarín cervical y no pides factura a tu nombre, no puedes reclamar este gasto, y tienes derecho a ello.

Es fundamental acreditar que el gasto es tuyo y para eso siempre tienes que pedir facturas a tu nombre, sea cual sea el gasto que tengas.

Durante tu proceso de restablecimiento debes ir guardando todas esas facturas y justificantes de los gastos que vas teniendo, que se adjuntan con el resto de documentación para presentar con la reclamación a la aseguradora.

Esto incluye también reparaciones o reposiciones, por ejemplo, si se te rompen unas gafas y tienes que repararlas en la óptica o comprar otras porque no hay arreglo posible.

No todo vale y hay gastos que son más difíciles de acreditar, sobre todo si son o no necesarios, por eso debes tener asesoramiento legal para saber qué pedir y cómo justificarlos.

Indemnización por daño emergente en accidente de tráfico cuando hay lesiones leves

En un accidente con pocos daños y pocas lesiones puede que tengas daño emergente para reclamar o no.

Si has tenido que pagar gastos, puedes reclamarlos siempre que sean consecuencia del accidente y puedas demostrarlos.

Cada víctima es distinta y tendrá o no determinados gastos que reclamar, pero los más habituales suelen ser estos:

Gastos farmacéuticos: en este apartado entran no sólo los medicamentos, sino también la compra, por ejemplo, de un collarín cervical o un cabestrillo, o el alquiler de unas muletas.

Es fundamental pedir facturas y que siempre vayan a nombre de la víctima, que es quien reclama la indemnización por daño emergente.

Gastos derivados de desplazarte a los médicos, a rehabilitación o a consultas y hospitales.

Aquí se incluyen los desplazamientos en taxi o ambulancia, cuando no puedes hacerlo por tus propios medios (por ejemplo, si no puedes conducir).

Tienes que pedir al taxista factura (no ticket) a tu nombre y que siempre se indique lugar de donde sales y dónde vas (origen tu domicilio y destino el hospital, por ejemplo).

Incluso si tienes que desplazarte en tu propio vehículo a rehabilitación todos los días y la clínica está en otra población porque vives en una localidad pequeña, las idas y venidas en coche suponen un gasto en gasolina que puedes reclamar siempre que lo justifiques.

En estos casos se reclama una cantidad que se calcula según el número de kilómetros recorridos durante tu tratamiento y el precio de la gasolina, aportando facturas siempre a tu nombre.

Gastos derivados de atención médica y de pruebas que necesites.

Habrá veces que no los tengas, sobre todo si haces rehabilitación a través del Convenio UNESPA, que no tiene coste para ti.

Pero también puedes decidir acudir a tu fisio de confianza o hacerlo por tu seguro privado abonando los copagos correspondientes.

Estos gastos deben acreditarse con facturas lo más específicas posibles, y que entren dentro del tiempo de curación que has tenido hasta tu alta médica, porque si están fuera de ese periodo la aseguradora se negará a pagarlos.

En cuanto a las pruebas médicas, es fundamental que te las haya prescrito un profesional sanitario, es decir, que tengas un informe donde te manden la prueba o te recomienden hacerla para descartar otros daños.

Hay víctimas que prefieren pagar una prueba por privado para tener el resultado cuanto antes, evitando las demoras de la Seguridad Social.

Otros perjudicados requieren pruebas muy específicas por el tipo de lesión sufrida, como cuando has sufrido un atropello con fracturas dentales o una lesión ocular, entre otros casos.

Entre este tipo de pruebas están las ecografías, las resonancias, o un electromiograma.

Indemnización por daño emergente en accidente de tráfico con lesiones graves

Cuando hay que reclamar indemnización por lesiones graves en un accidente de tráfico la parte del daño emergente es importantísima y supone una importante cantidad de dinero para la víctima.

En estos casos el daño emergente va más allá de reclamar facturas de farmacia, pruebas médicas, rehabilitación o gastos de desplazamiento, que también van a tener los lesionados graves.

Por ejemplo, si necesitan alquilar una silla de ruedas o desplazarse en ambulancia a los Hospitales.

En casos graves el daño emergente comprende también los gastos futuros que va a tener la víctima, y que son mucho más complicados de reclamar.

Un ejemplo es el de las prótesis que se colocan tras una amputación, algo que ocurre por desgracia a muchos motoristas.

Las prótesis requieren recambios cuando pasa un cierto tiempo, y esos recambios debe pagarlos la aseguradora.

Ahora bien… ¿cómo saber cuántos recambios de prótesis va a necesitar?

Ahí está la complejidad, dado que hay que hacer unos cálculos muy específicos y apoyarlos con informes de especialistas para poder reclamarlo a la compañía de seguros.  

Esto ocurre en todas las partidas que pueden reclamarse como daño emergente en caso de lesiones graves o grandes lesionados, donde es necesaria siempre la ayuda legal especializada.

Lo habitual es encontrar dos tipos de obstáculos en estas reclamaciones de daño emergente:

Las valoraciones de las compañías de seguros, que son siempre a la baja, sobre todo en estos casos graves donde la indemnización por este perjuicio patrimonial se dispara.             

Calcular el daño emergente en lesionados graves es muy complejo, y hay que valorar cada concepto por separado aplicando el Baremo de Tráfico para ver qué cantidad se puede reclamar.

En lesiones graves también puede haber gastos en concepto de daño emergente similares a los casos de lesiones leves, como de desplazamiento, farmacia o pruebas diagnósticas.

A lo anterior se añaden los conceptos especificados en el Baremo como daño emergente para daños graves, y de todos ellos hay que valorar los que pueden reclamarse, como vamos a ver.

Daño emergente consistente en asistencia sanitaria para la víctima en el futuro

Este concepto es una parte de la indemnización que se reclama cuando las lesiones del perjudicado requieren tratamiento que va a necesitar en el futuro.

Puede reclamarse cuando la víctima queda en estado de coma o similar, tiene secuelas de tipo neurológico permanentes o lesiones medulares que superen los 50 puntos según el Baremo, o haya sufrido una amputación u otro daño que suponga tener que usar prótesis de por vida.

También puede pedirse cuando la suma de sus secuelas alcance los 80 puntos o más.

Para hacer la valoración hay que acudir al Baremo de Tráfico y revisar cada partida para reclamar aquellas que se ajusten a los daños de la víctima, como pueden ser:

 

✔La reposición en el tiempo de las prótesis que tenga que utilizar, siempre que se disponga de informes médicos que acrediten su necesidad.

✔Los gastos del tratamiento rehabilitador futuro que requiera su situación médica, prescrito por el médico, para situaciones de estados vegetativos, tetraplejias por encima de vértebra C4, tetraparesias graves y casos similares especificados en el Baremo.

Daño emergente porque la víctima pierde la autonomía personal

Esta otra partida se aplica cuando el lesionado tiene tales secuelas que no va a poder hacer de forma autónoma actividades básicas del día a día, y esto le supone unos gastos adicionales que tiene que cubrir la aseguradora.

Cada uno de los conceptos incluidos debe valorarse aparte para ver si se pueden reclamar, y hacer el cálculo exacto de las cantidades a pedir.

Entre ellos están:

➡️Los desembolsos que haya que realizar para adaptar la vivienda de la víctima a su nueva situación médica.

Por ejemplo, si hay que adaptar las puertas o el baño a una silla de ruedas.

Si la vivienda está en un edificio donde no hay ascensor podría reclamarse el alquiler de otra vivienda adaptada o su compra, pagando la compañía la diferencia entre la casa de la víctima y la nueva que se adquiera.

➡️Los desembolsos necesarios para garantizar la movilidad del perjudicado, como son la adaptación de su vehículo o el gasto que suponga poder desplazarse.

➡️Los pagos que haya que realizar a personas que deban ocuparse del cuidado del lesionado, que pueden ser profesionales sanitarios o no, según el caso, y que sean necesarios para garantizar su cuidado al haber perdido su autonomía en el día a día.

➡️Los desembolsos a realizar para facilitar a la víctima las ayudas técnicas que pueda necesitar, como puede ser una cama adaptada o determinados aparatos sanitarios, y que se valoran según el grado de pérdida de autonomía personal que tenga.

Indemnización por daño emergente en accidente de tráfico cuando hay un fallecimiento

Cuando en un siniestro la víctima fallece, de su muerte se derivan también unos gastos que tiene que cubrir la compañía de seguros al ser también daño emergente.

Por ejemplo, si la víctima fallece fuera de su lugar de residencia, la familia va a tener que desplazarse al lugar del siniestro, y esto supone un gasto de alojamiento, comidas, transporte y otros.

Lo mismo ocurre si hay que trasladarle, y también se incluyen los gastos de entierro o funeral.

Todos ellos se contemplan en el Baremo de Tráfico (Tabla 1.C) donde se prevén unas cantidades para hacer frente a estos desembolsos que va a tener que hacer la familia.

Cómo ayuda un abogado a reclamar indemnización por daño emergente en un accidente de tráfico

Sea como sea tu accidente, vas a tener dificultades para valorar y reclamar cualquier gasto que tengas derivado del siniestro.

  • Primero, porque no sabes cómo funciona el Baremo ni qué puedes solicitar.
  • Segundo, porque las aseguradoras no están por la labor de cubrir estos pagos.
  • Tercero, por la complejidad para calcularlos y demostrarlos.

En ABOGADOS LESIONES sabemos muy bien cómo funcionan las compañías y podemos asesorarte y acompañarte para que reclames todo lo que te corresponde por daño emergente.

Nuestro objetivo es defender tus intereses frente a la compañía para que tú te centres en ponerte bien cuanto antes, y, además, que recibas la máxima indemnización por los perjuicios sufridos.

Recuerda informarte cuanto antes y no dar el OK a lo que te ofrezca la compañía de seguros hasta que un abogado especialista te asesore.

Nosotros podemos hacerlo y resolver todas tus dudas gratis y sin compromiso.

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